Paula estaba a mi lado hecha un bollito, envuelta en una sábana y con
sus ojos cerrados. Mis dedos jugaban con su pelo y hacia rato estábamos en
silencio.
- ¿Venís más cerquita?
Pau sonrió y se acercó a mí, hice que se recostara sobre mi pecho, acomodé la sábana y la abracé por los hombros.
- ¿Qué hora es? –Preguntó.-
- No pienses en eso.
- No quiero irme.
- Mmm… El viaje de egresados en algún momento se termina.
- No, no es por eso. Es por vos. –Dijo abrazándome por la cintura.-
-Besé su frente.- Nos queda un rato todavía.
- ¿Cuánto?
- Eso no importa.
Ella suspiró y besó mi pecho.
- La pasé muy bien con vos. –Dijo mirándome.-
- Y yo con vos. –Nos besamos y nos sonreímos.- Quedate, no te muevas.
Pau se acomodó nuevamente sobre mí y suspiró.
- Pasa que no quiero dormirme.
- ¿Por qué?
- Porque no quiero perderme un solo segundo de los que nos queden juntos.
- Sos muy linda. –La abracé más fuerte.-
- Vos sos lindo… Ojala nunca me olvide de esta noche, ni de tu olor.
Acaricié su espalda por debajo de la sábana y ella sonrió.
- Hablemos de algo lindo.
- ¿De qué?
- Mmm… -Hice una pausa.- No sé, de lo que quieras.
- Estar con vos quiero.
- Y acá estamos.
- No me sueltes, al menos por esta noche.
La abracé más fuerte y giré para quedar sobre ella y poder besarla.
- Deja de pensar en el después. –Le dije.-
- Me cuesta un poco.
- Disfrutemos de lo que queda de esta noche.
- ¿Con cuántas minitas hiciste esto?
- Te juro que sos la única.
- Mmm…
- En serio.
- Bueno, te creo. –Rio.-
- Así me gusta.
Reímos y nos besamos. Quedamos acostados, frente a frente. Yo corrí el pelo de su cara y ella me sonrió.
Paula buscó su celular y puso la cámara frontal. Nos sacamos varias fotos y luego, dejó el celular a un lado.
- ¿En dónde vivís? –Le pregunté.-
- Capital. ¿Vos?
-Sonreí.- Capital.
Reímos cómplices y volvimos a besarnos.
- Ya vi la hora en el celular, son las 4.
- Nos quedan tres horas.
- Mmm… -Me besó.- ¿Y qué vamos a hacer?
- No sé, lo que quieras.
- ¿Podemos subir a ver el amanecer en la terraza?
- ¿Queres?
- Por favor.
- Vamos entonces.
Nos cambiamos y subimos algunas mantas ya que hacia mucho frío. Nos envolvimos en aquellas y nos sentamos contra una pared, en realidad yo contra la pared y Paula entre mis piernas, con su espalda en mi torso. Mis manos la abrazaron por el abdomen y besé su cuello.
- Ay, siempre quise hacer esto.
- ¿Qué cosa?
- Ver el amanecer con un chico que me guste mucho.
- ¿Y yo te gusto?
- No, me encantas.
Yo sonreí y besé su mejilla. Nos quedamos viendo el amanecer juntos, mimándonos y luego bajé a comprar unos cafés y unas galletitas.
Desayunamos juntos, en la terraza.
- Creo que hace frío. –Dijo tomando el café.-
- ¿Crees? –Reí.-
- Hace, muchísimo.
Reímos.
- Te tomas el café y venís para acá así te doy calor humano.
-Rio.- Bueno, te tomo la palabra eh.
Desayunamos, tiramos las cosas en un tacho y ella se acurrucó en mí.
- ¿Ahora qué hora es?
- Nos queda un ratito para estar juntos, deja de hacerte problema.
-Rio.- Bueno, perdón.
-Besé su frente.- Disfruta mejor.
- ¿Puedo disfrutar chapándote?
- Mmm… Creo que no hay mejor manera.
Pau se sentó derecha y besó dulcemente mis labios.
- Estás helada. –Dije riendo.-
- Tengo frío. –Rio.-
- A ver…
Acomodé su manta sobre sus hombros y la abracé por el cuello para volver a besarla.
- Igual, no conocía la nieve y fue lindo.
- ¿Y conocerme a mí?
- Lo mejor de mi viaje de egresados.
Nos besamos y me tiré sobre ella, haciendo que caiga cuidadosamente en el suelo.
- De verdad que no quiero irme. –Suspiró.-
Me acomodé con mi cabeza en su pecho y la abracé por la cintura. Ella me abrazó por el cuello.
- Es hora de que bajes Pau.
- No, no quiero. –Dijo aferrándose a mí.-
- Dale, no vas a llegar.
- No quiero. –Repitió.-
Yo suspiré, me levanté y le dí las manos para que se levantara. La besé tomándola por sus mejillas.
- No llores, hey. –Dije al ver sus ojos llenos de lágrimas.-
- Es que… -Suspiró.- Ya sé que voy a sonar a chamuyera, pero me siento bien cuando estoy con vos.
-La besé.- Pero, no llores porque me va a costar dejarte.
- Venite conmigo.
-Rio.- Ojala pudiera.
- ¿Cuándo volves a Capital?
- En 20 días.
- Es mucho.
- Dame tu celular. –Dije queriendo sacárselo de la mano.-
- ¿Para qué?
- Vos damelo.
Me dio su celular y agendé mi número.
- Para que me hables cuando quieras.
-Sonrió.- Está bien.
Nos besamos y nos abrazamos.
- Dale, anda Pau.
- Ahora voy.
- Vas a llegar tarde.
- ¡Mejor! Me quedo con vos.
-Reí.- Dale linda.
- No te olvides de mí.
Me separé un poco de ella y la besé.
- Imposible que me olvide de vos.
Nos sonreímos, volvimos a besarnos y nos abrazamos otra vez.
- ¿De verdad nos vamos a volver a ver? –Me preguntó.-
- No soportaría no verte otra vez. –Respondí en su oído.-
- No me olvides.
Se separó un poco de mí, me dio un último beso y se fue.
- Ojala volvamos a vernos linda. –Dije suspirando y viendo como se iba.-
- ¿Venís más cerquita?
Pau sonrió y se acercó a mí, hice que se recostara sobre mi pecho, acomodé la sábana y la abracé por los hombros.
- ¿Qué hora es? –Preguntó.-
- No pienses en eso.
- No quiero irme.
- Mmm… El viaje de egresados en algún momento se termina.
- No, no es por eso. Es por vos. –Dijo abrazándome por la cintura.-
-Besé su frente.- Nos queda un rato todavía.
- ¿Cuánto?
- Eso no importa.
Ella suspiró y besó mi pecho.
- La pasé muy bien con vos. –Dijo mirándome.-
- Y yo con vos. –Nos besamos y nos sonreímos.- Quedate, no te muevas.
Pau se acomodó nuevamente sobre mí y suspiró.
- Pasa que no quiero dormirme.
- ¿Por qué?
- Porque no quiero perderme un solo segundo de los que nos queden juntos.
- Sos muy linda. –La abracé más fuerte.-
- Vos sos lindo… Ojala nunca me olvide de esta noche, ni de tu olor.
Acaricié su espalda por debajo de la sábana y ella sonrió.
- Hablemos de algo lindo.
- ¿De qué?
- Mmm… -Hice una pausa.- No sé, de lo que quieras.
- Estar con vos quiero.
- Y acá estamos.
- No me sueltes, al menos por esta noche.
La abracé más fuerte y giré para quedar sobre ella y poder besarla.
- Deja de pensar en el después. –Le dije.-
- Me cuesta un poco.
- Disfrutemos de lo que queda de esta noche.
- ¿Con cuántas minitas hiciste esto?
- Te juro que sos la única.
- Mmm…
- En serio.
- Bueno, te creo. –Rio.-
- Así me gusta.
Reímos y nos besamos. Quedamos acostados, frente a frente. Yo corrí el pelo de su cara y ella me sonrió.
Paula buscó su celular y puso la cámara frontal. Nos sacamos varias fotos y luego, dejó el celular a un lado.
- ¿En dónde vivís? –Le pregunté.-
- Capital. ¿Vos?
-Sonreí.- Capital.
Reímos cómplices y volvimos a besarnos.
- Ya vi la hora en el celular, son las 4.
- Nos quedan tres horas.
- Mmm… -Me besó.- ¿Y qué vamos a hacer?
- No sé, lo que quieras.
- ¿Podemos subir a ver el amanecer en la terraza?
- ¿Queres?
- Por favor.
- Vamos entonces.
Nos cambiamos y subimos algunas mantas ya que hacia mucho frío. Nos envolvimos en aquellas y nos sentamos contra una pared, en realidad yo contra la pared y Paula entre mis piernas, con su espalda en mi torso. Mis manos la abrazaron por el abdomen y besé su cuello.
- Ay, siempre quise hacer esto.
- ¿Qué cosa?
- Ver el amanecer con un chico que me guste mucho.
- ¿Y yo te gusto?
- No, me encantas.
Yo sonreí y besé su mejilla. Nos quedamos viendo el amanecer juntos, mimándonos y luego bajé a comprar unos cafés y unas galletitas.
Desayunamos juntos, en la terraza.
- Creo que hace frío. –Dijo tomando el café.-
- ¿Crees? –Reí.-
- Hace, muchísimo.
Reímos.
- Te tomas el café y venís para acá así te doy calor humano.
-Rio.- Bueno, te tomo la palabra eh.
Desayunamos, tiramos las cosas en un tacho y ella se acurrucó en mí.
- ¿Ahora qué hora es?
- Nos queda un ratito para estar juntos, deja de hacerte problema.
-Rio.- Bueno, perdón.
-Besé su frente.- Disfruta mejor.
- ¿Puedo disfrutar chapándote?
- Mmm… Creo que no hay mejor manera.
Pau se sentó derecha y besó dulcemente mis labios.
- Estás helada. –Dije riendo.-
- Tengo frío. –Rio.-
- A ver…
Acomodé su manta sobre sus hombros y la abracé por el cuello para volver a besarla.
- Igual, no conocía la nieve y fue lindo.
- ¿Y conocerme a mí?
- Lo mejor de mi viaje de egresados.
Nos besamos y me tiré sobre ella, haciendo que caiga cuidadosamente en el suelo.
- De verdad que no quiero irme. –Suspiró.-
Me acomodé con mi cabeza en su pecho y la abracé por la cintura. Ella me abrazó por el cuello.
- Es hora de que bajes Pau.
- No, no quiero. –Dijo aferrándose a mí.-
- Dale, no vas a llegar.
- No quiero. –Repitió.-
Yo suspiré, me levanté y le dí las manos para que se levantara. La besé tomándola por sus mejillas.
- No llores, hey. –Dije al ver sus ojos llenos de lágrimas.-
- Es que… -Suspiró.- Ya sé que voy a sonar a chamuyera, pero me siento bien cuando estoy con vos.
-La besé.- Pero, no llores porque me va a costar dejarte.
- Venite conmigo.
-Rio.- Ojala pudiera.
- ¿Cuándo volves a Capital?
- En 20 días.
- Es mucho.
- Dame tu celular. –Dije queriendo sacárselo de la mano.-
- ¿Para qué?
- Vos damelo.
Me dio su celular y agendé mi número.
- Para que me hables cuando quieras.
-Sonrió.- Está bien.
Nos besamos y nos abrazamos.
- Dale, anda Pau.
- Ahora voy.
- Vas a llegar tarde.
- ¡Mejor! Me quedo con vos.
-Reí.- Dale linda.
- No te olvides de mí.
Me separé un poco de ella y la besé.
- Imposible que me olvide de vos.
Nos sonreímos, volvimos a besarnos y nos abrazamos otra vez.
- ¿De verdad nos vamos a volver a ver? –Me preguntó.-
- No soportaría no verte otra vez. –Respondí en su oído.-
- No me olvides.
Se separó un poco de mí, me dio un último beso y se fue.
- Ojala volvamos a vernos linda. –Dije suspirando y viendo como se iba.-