lunes, 17 de agosto de 2015

Amor en clave VI.

Desperté y no podía creer estar durmiendo en su cama con él al lado mío, me sentía en un cuento de hadas.

Su alarma sonó y abrió los ojos, yo me había despertado sola.

- Buen día. –Dije abrazando la almohada.-
-Sonrió y me miró.- Buen día. –Sonreímos.- ¿Cómo dormiste?
- Muy bien… ¿Vos? –Acaricié su mejilla.-
- Muy bien también. –Sonreímos.-
- Por suerte, paró la lluvia.
- Es verdad. –Reímos.- ¿Nos cambiamos y desayunamos?
- Dale.

Él se cambió en su habitación y yo en el baño, fui hasta la cocina y lo besé.

Preparamos el desayuno y nos sentamos en la mesa, él prendió la tele y nos quedamos en silencio. Estaba prestándole atención al noticiero cuando sentí su mano sobre la mía. Lo miré.

- ¿Qué pasa?
- Veni… -Dijo parándose, sin soltar mi mano.-
- ¿A dónde? –Me paré.-

Él me hizo caminar hasta él y me abrazó por la cintura.

- ¿Qué pasa? –Lo abracé por el cuello.-
- Pasa que quiero que esto se repita todos los días de mi vida. –Me besó y yo sonreí.-
- Qué casualidad, yo quiero lo mismo. –Dije sin dejar de besarlo y luego nos abrazamos.- La pasé muy bien. –Le dije.-
- Yo también, la pasé hermoso con vos.
- Me hace feliz saber que por fin nos animamos.
-Me abrazó más fuerte.- Me di cuenta que no puedo sin vos, este verano fue interminable.
-Reí.- Sos muy lindo. –Besó su hombro.-
- Vos sos linda, vos. –Besó mi cuello y nos separamos un poco para volver a besarnos.-
- Vamos a llegar tarde.
- No quiero soltarte.
- ¿Nos encontramos en el primer recreo en ese cuartito?
- Por favor.
- Te voy a estar esperando. –Me separé un poco de él.- Dale. ¿Vamos?
- ¿Tantas ganas tenes de ir a la escuela?
- No quiero que me pongan tarde, si empiezo a acumular faltas la primer semana.
- Está bien, está bien. –Reímos y nos besamos.-
- Te ayudo a lavar y vamos. ¿Te parece?
- Bueno, dale.

Hicimos eso y salimos, nos subimos a su auto y luego de besarnos, arrancó.

Fuimos juntos hasta aquella esquina, en donde yo me bajaría porque claro que no daba llegar juntos.

- La pasé increíble. –Lo besé.- Gracias.
-Me abrazó por el cuello.- A vos hermosa. –Sonreímos y nos dimos un beso.-
- Nos vemos en un ratito.
- Ahí voy a estar.
- No me defraudes.
- Tranquila.

Sonreímos y nos dimos un último beso, yo me bajé del auto y comencé a caminar hacia la escuela con una felicidad que había sentido pocas veces. Vibró mi celular en mi mochila y lo busqué.
“Pero qué linda esa mujer que va caminando por debajo de los árboles.”

“Jajajajaa. ¡Sos un tarado!”


Y en ese momento me tocó bocina, reí y lo miré.
“Va a llegar tarde profesor.”

“Usted también Chaves.”


Nos miramos riendo y él dobló porque era contra mano, yo continué caminando.

Llegué a la escuela justo antes de que tocara el timbre, asique corrí al aula. Me uní a la conversación de mis amigas sin revelar nada de lo que había sucedido la noche anterior.

La clase de Filosofía pasó más aburrida que nunca hasta que por fin sonó el timbre, me escapé de mis amigas y fui hasta aquel cuartito. Era un lugar que estaba clausurado.

Lo esperé ansiosa, hasta que vi el picaporte moverse y sonreí.

- ¡Al fin nene! –Dije sentada sobre la mesa, con mis piernas colgando.-
- Cuanta impaciencia. –Dijo acercándose a mí.-
- Ya te extrañaba. –Dije capturándolo con mis piernas.-
- Yo a vos. –Sonreímos y nos besamos.- Igual esto es una locura.
- Me gusta la adrenalina.
- Sos completita. –Dijo acariciando mi espalda.-
-Reí.- No me desacomodes la ropa que es temprano todavía.
- Te la sacaría toda.
-Reí.- Hey…
- Sh… -Dijo besando mi cuello.-
- A tanto no me animo acá. –Dije riendo.-
- Tenes razón. –Reímos y nos besamos.-
- En otro lado puede ser. –Le guiñé el ojo.-
- ¿Y el miedo de ayer?
- Quiero que sea con vos… Si vos queres, claro.
- ¿Cómo no voy a querer? –Dijo y me besó.-
- No sé, capaz no te gusta estar con alguien que nunca nada.
- No pienses esas giladas. –Acarició mi cara.-
- Me da un poco de miedo igual.
- Yo voy a cuidarte.
- ¿Alguna vez estuviste con una chica virgen? –Asintió.- ¿Y te gustó? ¿No es molesto?
- Hey, hey. ¡Para un poco! –Me besó.- Si quiero estar con vos, es porque me gustas y porque quiero cuidarte.
-Sonreí.- No sé que hago diciéndote esto.
- ¡Porque nos gustamos!
-Reí.- Pero igual, es raro.
- Si vos queres, yo voy a estar. –Me abrazó.- Y te voy a cuidar, mucho.
-Sonreí.- Sos muy tierno.
- En serio eh. –Besó detrás de mi oreja y cerré mis ojos.-
- No me sueltes.
- Mmm… No lo tenía en mis planes. –Me abrazó más fuerte y sonreí.- Sos muy, muy linda. –Dijo bajando con besos por mi cuello y terminó en mi pecho, yo cerré mis ojos y sonreí.-
- Acá no… De verdad te lo digo.
-Rio.- Son unos mimos. –Dijo acariciando mi cuello con su nariz.-
- Avisale a mi cuerpo. –Dije riendo.-
- ¿Asique a tu cuerpo le gusto?
- Le encantas. –Lo besé.- Me da vergüenza.
- ¿Qué te da vergüenza?
- Sentir esto.
- ¿Por qué?
- No sé.
- Es algo natural. –Acarició mi espalda.- No pienses boludeces.
-Reí.- Perdón, no quiero ser tan pendeja.
- Sos la pendeja más linda de todas. –Me besó y sonó el timbre.-
- Ufa. –Dije haciendo pucherito.-
- No puedo quedarme.
- Está bien, anda. -Nos besamos.- Pero el próximo recreo, volve.
- Te lo prometo. –Sonreí y nos dimos un beso.-

Él se fue y yo suspiré, mi cuerpo estaba por enloquecer. Respiré hondo y salí, pasé por el baño a lavarme la cara y volví al aula.

“Mi cuerpo no se olvida de vos.”


Estaba decidida.
“No podes decirme eso en medio de una clase.”

“¿Podemos vernos hoy?”

“Eso menos. ¡Me volves loco!”

“¿Podemos o no?”

“Siempre podemos vernos.”

“Entonces nos vemos. ¿Queres venir a mi casa?”

“En donde quieras.”

“Después te paso la dirección.”


Y si, ya estaba todo dicho.

Suspiré y dejé caer mi cabeza en el banco, sonreí y crucé mis piernas.

- ¿Qué pasa nena? –Preguntó mi amiga.-
- Nada, nada. Solo que tengo sueño. –Dije.-
- ¿Segura?
- Sí.

Por fin estaba otra vez esperándolo allí, cuando lo vi corrí a él y me colgué de su cuello.

- ¡Cuánta efusividad! –Dijo abrazándome.-
- Perdón si soy muy directa, capaz no te gusta.
- No tonta, me encantas. –Besó mi cuello y sonreí.- No te das una idea de cuánto.
-Sonreí.- ¿No me pasé recién?
- Ni un poquito.
-Reí y lo besé.- Podes venir a mi casa esta noche.
- ¿Estás sola?
- Sí. –Sonreí.-
- ¿Es necesario esperar tanto?
- ¿Por qué?
-Me abrazó y me dijo al oído.- Me encanta este uniforme.
-Reí.- Puedo esperarte con esto si queres.
- Me vas a volver loco.
- Aguanta un poquito.
- Está bien. –Reímos y nos besamos.-

Lo abracé y escondí mi cara en su pecho.

- Me siento una nena que quiere crecer.
- Me encantaría ayudarte en eso.
-Reí.- Es lo que quiero. -Besó mi cuello.- Confío en vos.
- Eso está perfecto.
- ¿Sí? –Lo miré.-
- Sí. –Acomodó mi pelo.- Yo voy a cuidarte.
-Sonreí.- Lo sé. –Lo besé y volví a abrazarlo.- Necesito que me abraces.
- Yo te abrazo.

Sonreí y me quedé así con él, hasta que tuvimos que volver.




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